Comunicación y Estructuras de Poder Las Rozas De Madrid Madrid
La comunicación procede de esquemas mentales que organizan el mundo y que configuran las formas de relación con los objetos y con las personas, estableciendo categorías de relación...
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Comunicación y Estructuras de Poder
Por Ana Varela
Ante la palabra comunicación pensamos inmediatamente en lo dicho, en lo que nosotros comunicamos, en lo que otros nos dicen. Si avanzamos un paso más podemos contemplar también los gestos, el tono, el énfasis de aquello que hemos escuchado, percibido, en la relación con el otro.
En cualquiera de los casos nos fijamos únicamente en la expresión de la propia comunicación, nos quedamos con los síntomas de un tema importante, con lo expresado, con el aspecto que constituye meramente un indicador de movimientos profundos, ya hablemos de salud, de conflictos o de, en este caso, la comunicación humana.
Lo que se dice, incluso el cómo se dice constituye únicamente la expresión de las actitudes de una persona hacia los objetos y hacia las personas. Lo expresado representa la posibilidad de comunicar la visión que una persona tiene sobre las cosas fundamentales, sobre sí mismo, sobre los otros, y sobre las relaciones personales.
Lo comunicado nos sitúa en una estructura de relación, aporta contenidos informativos sobre posiciones y sobre posibles comportamientos. La comunicación es, por tanto, un indicador del tipo de estructura que se establece; nos informa sobre el modelo de poder que subyace, la estructura de lo social. Constituye una representación de un determinado orden.
Sin embargo, un esquema mental no es algo fácil de cambiar porque requiere que uno se enfrente consigo mismo.
No podemos transformar la comunicación sin modificar nuestros esquemas mentales sobre el mundo. Por ello, resulta muy complejo estructurar programas formativos eficaces relacionados con la comunicación; nos limitamos a intervenir en el indicador pero no lo hacemos en el sustrato verdadero de cambio, en los esquemas mentales de posiciones y relaciones entre las personas, en las categorías que organizan el mundo social.
Comunicación y estructuras de poder
Dos criterios son importantes para determinar el tipo de poder en el que convivimos: la flexibilidad para realizar cambios de categorías y el número de relaciones posibles entre las categorías y sus elementos. Ambos criterios influyen en el modelo geométrico de la organización, por ejemplo, en una estructura piramidal donde ciertas categorías tienen pocas posibilidades de relacionarse pues no coinciden en espacio ni en tiempo.
Podemos decir que hemos aprendido a relacionarnos en sistemas de poder por representación, con poder estático y posicional, con un orden de jerarquía entre las partes, donde no se especifica únicamente la diferencia sino que ésta tiene una posición estratificada y unas comunicaciones y comportamientos determinados; se produce una estructura organizativa donde las diferencias no son complementarias. La complementariedad es aquí concebid...
Ante la palabra comunicación pensamos inmediatamente en lo dicho, en lo que nosotros comunicamos, en lo que otros nos dicen. Si avanzamos un paso más podemos contemplar también los gestos, el tono, el énfasis de aquello que hemos escuchado, percibido, en la relación con el otro.
En cualquiera de los casos nos fijamos únicamente en la expresión de la propia comunicación, nos quedamos con los síntomas de un tema importante, con lo expresado, con el aspecto que constituye meramente un indicador de movimientos profundos, ya hablemos de salud, de conflictos o de, en este caso, la comunicación humana.
Lo que se dice, incluso el cómo se dice constituye únicamente la expresión de las actitudes de una persona hacia los objetos y hacia las personas. Lo expresado representa la posibilidad de comunicar la visión que una persona tiene sobre las cosas fundamentales, sobre sí mismo, sobre los otros, y sobre las relaciones personales.
Lo comunicado nos sitúa en una estructura de relación, aporta contenidos informativos sobre posiciones y sobre posibles comportamientos. La comunicación es, por tanto, un indicador del tipo de estructura que se establece; nos informa sobre el modelo de poder que subyace, la estructura de lo social. Constituye una representación de un determinado orden.
Sin embargo, un esquema mental no es algo fácil de cambiar porque requiere que uno se enfrente consigo mismo.
No podemos transformar la comunicación sin modificar nuestros esquemas mentales sobre el mundo. Por ello, resulta muy complejo estructurar programas formativos eficaces relacionados con la comunicación; nos limitamos a intervenir en el indicador pero no lo hacemos en el sustrato verdadero de cambio, en los esquemas mentales de posiciones y relaciones entre las personas, en las categorías que organizan el mundo social.
Comunicación y estructuras de poder
Dos criterios son importantes para determinar el tipo de poder en el que convivimos: la flexibilidad para realizar cambios de categorías y el número de relaciones posibles entre las categorías y sus elementos. Ambos criterios influyen en el modelo geométrico de la organización, por ejemplo, en una estructura piramidal donde ciertas categorías tienen pocas posibilidades de relacionarse pues no coinciden en espacio ni en tiempo.
Podemos decir que hemos aprendido a relacionarnos en sistemas de poder por representación, con poder estático y posicional, con un orden de jerarquía entre las partes, donde no se especifica únicamente la diferencia sino que ésta tiene una posición estratificada y unas comunicaciones y comportamientos determinados; se produce una estructura organizativa donde las diferencias no son complementarias. La complementariedad es aquí concebid...



