La Comunicación También es un Recurso de la Empresa Bilbao País Vasco
Inicialmente debemos reconocer que en toda organización existe comunicación aunque no haya un departamento específico que la asuma. Desde esta premisa, ¿por qué preocuparse de algo que siempre ha funcionado sin que nadie moviera un dedo?...
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La Comunicación También es un Recurso de la Empresa
Hablemos con franqueza, ¿no creen que la empresa ya tiene demasiadas preocupaciones como para sumarle una nueva? Además de pensar en cómo aumentar la productividad, cómo ganar nuevos mercados y lograr convenios con los sindicatos. ¿Ahora se les pide que también dediquen su tiempo y esfuerzo a algo tan "inmaterial" como es la comunicación?
Vayamos paso a paso y veamos si podemos demostrar que trabajar en pos de una buena comunicación no es una acción contraria a los objetivos del negocio.
En primer lugar, es verdad: la comunicación existe en las organizaciones aunque nadie se ocupe de ella. ¿Así de simple? No, porque precisamente esta "naturalidad" es su talón de Aquiles. Dicho de otro modo, es evidente que si nadie se encarga del área administrativa, los pagos y los cobros no se van a realizar solos. En cambio, la comunicación, al ser una actividad espontánea y multidimensional, tiende a ignorarse.
En segundo lugar, proponerle a la organización que tome las riendas de la comunicación no es añadirle un nuevo problema, sino abrirle los ojos para que aproveche un recurso que siempre ha tenido, pero que tal vez nunca ha utilizarlo conscientemente. Parece extraño, ¿no es cierto? Es como si de golpe uno descubriera que los ordenadores pueden funcionar mejor si se les pone en marcha. No obstante, la comunicación no es tan sencilla como apretar un botón, porque antes de pedirle a la empresa que “explote” alegremente los beneficios de una buena comunicación es necesario dar un paso previo y demostrar que ésta también es un bien que puede y debe ser explotado.
(Alguien podría preguntarse por qué se da esta "invisibilidad" de la comunicación. Permítanme dar una respuesta poética y decir que tal vez sea por el mismo motivo por el que los peces no pueden pensar acerca del agua: porque el agua es su medio.)
Respecto de la "inmaterialidad" de la comunicación, digamos por ahora que la prohibición de Parménides de “pensar la nada” no se aplica en este caso. Que algo sea intangible no significa que no sea real.
En suma, el problema de la "naturalidad" de la comunicación y de su "invisibilidad" como recurso son dos aspectos que, después de todo, no son más que uno. Por consiguiente, de lo que se trata no es de abandonarse a la pura contemplación estética de la interacción humana, ni mucho menos aplicar una concepción espontánea o innata de la comunicación. Por el contrario, la alternativa es proponer una intervención basada en la acción y no en la omisión alertando que el acto de comunicar entraña dificultades y demanda esfuerzo, idoneidad y coherencia.
... ¿Cree que lo que acabamos de decir es suficiente? Lamento decepcion...
Por Alejandro Formanchuk
Vayamos paso a paso y veamos si podemos demostrar que trabajar en pos de una buena comunicación no es una acción contraria a los objetivos del negocio.
En primer lugar, es verdad: la comunicación existe en las organizaciones aunque nadie se ocupe de ella. ¿Así de simple? No, porque precisamente esta "naturalidad" es su talón de Aquiles. Dicho de otro modo, es evidente que si nadie se encarga del área administrativa, los pagos y los cobros no se van a realizar solos. En cambio, la comunicación, al ser una actividad espontánea y multidimensional, tiende a ignorarse.
En segundo lugar, proponerle a la organización que tome las riendas de la comunicación no es añadirle un nuevo problema, sino abrirle los ojos para que aproveche un recurso que siempre ha tenido, pero que tal vez nunca ha utilizarlo conscientemente. Parece extraño, ¿no es cierto? Es como si de golpe uno descubriera que los ordenadores pueden funcionar mejor si se les pone en marcha. No obstante, la comunicación no es tan sencilla como apretar un botón, porque antes de pedirle a la empresa que “explote” alegremente los beneficios de una buena comunicación es necesario dar un paso previo y demostrar que ésta también es un bien que puede y debe ser explotado.
(Alguien podría preguntarse por qué se da esta "invisibilidad" de la comunicación. Permítanme dar una respuesta poética y decir que tal vez sea por el mismo motivo por el que los peces no pueden pensar acerca del agua: porque el agua es su medio.)
Respecto de la "inmaterialidad" de la comunicación, digamos por ahora que la prohibición de Parménides de “pensar la nada” no se aplica en este caso. Que algo sea intangible no significa que no sea real.
En suma, el problema de la "naturalidad" de la comunicación y de su "invisibilidad" como recurso son dos aspectos que, después de todo, no son más que uno. Por consiguiente, de lo que se trata no es de abandonarse a la pura contemplación estética de la interacción humana, ni mucho menos aplicar una concepción espontánea o innata de la comunicación. Por el contrario, la alternativa es proponer una intervención basada en la acción y no en la omisión alertando que el acto de comunicar entraña dificultades y demanda esfuerzo, idoneidad y coherencia.
... ¿Cree que lo que acabamos de decir es suficiente? Lamento decepcion...
Por Alejandro Formanchuk



