De este principio se deduce que la Formación Profesional como vía de acceso y mejora de una cualificación, que entendemos como un proceso permanente a lo largo de toda la vida, es un derecho de los trabajadores y de las trabajadoras.
Por tanto, la cualificación de los trabajadores, su desarrollo y su reconocimiento, al ser una cuestión esencial para el trabajador, pertenece al núcleo de la negociación colectiva y de la acción sindical, ya que la negociación colectiva no debe limitarse, entre otras cosas, a la cantidad del trabajo, sino que debe extenderse a la calidad del mismo. La formación profesional para el empleo debe ser una prioridad estratégica, un derecho y un deber de todos los trabajadores y trabajadoras.
La cualificación está íntimamente relacionada con el acceso, el mantenimiento y la calidad del empleo, del que es una condición necesaria, aunque no suficiente. De aquí se deduce la consideración de la formación profesional como una de las políticas activas de empleo más potente, pero no única.
"No es la solución a la crisis, pero sí una ayuda necesaria, ya que es fundamental para conseguir y mantener el trabajo"
Por Rogelio Navarro Domenichelli
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