Vacaciones Productivas y el Club de los T.I Sabadell Cataluña
Aunque progresa la costumbre de trocear y repartir las vacaciones laborales a lo largo del año, agosto sigue concentrando la mayoría de nuestros descansos. Las vacaciones son un invento muy reciente que podemos situar en el siglo que terminó hace sólo nueve años...
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Vacaciones Productivas y el Club de los T.I
Se trata de una conquista social que servía para descansar de nuestras ocupaciones laborales, por entonces muy físicas. Es una herramienta para renovar nuestras cuatro formas de energía: física, emocional, mental y espiritual. De hecho utilizamos una expresión bastante gráfica: recargar las pilas.
Pon atención en las actividades que realizas y observa cómo contribuyen a la recarga de las cuatro energías anteriores.
El período de vacaciones nos brinda bastantes momentos de “dolce far niente”. Podrías provechar alguno de ellos para tomar consciencia de cómo crece tu bienestar con la práctica del ejercicio (físico), la relación con tus familiares y amigos (emocional), actividades de ocio y lecturas (mental), nuevos aprendizajes o actividades asistenciales al prójimo (espiritual). Explora y profundiza en los beneficios que te generan.
Por ejemplo, observa la completa relajación en tu cabeza. Parece que tu frente se ha liberado de un peso o una presión que la oprimía, sientes una sensación agradable de liviandad. La musculatura de tu cuello, también relajada, te hace sentir más ligero, parece como si pesaras menos. Observa el grado de tensión de tu mandíbula. Presta atención al resto de tu cuerpo y, en especial, a tus articulaciones. Compara las sensaciones que estás descubriendo con las que toleras durante los otros once meses.
Reflexiona cómo influye tu bienestar físico en tu bienestar emocional ¿Encuentras alguna conexión? ¿Influye en tu actitud?
¿Tu estado de ánimo diferente genera distintas actitudes mentales? ¿Y éstas influyen en las espirituales?
Si este tipo de reflexiones te aporta descubrimientos de utilidad, tal vez quieras valorarlos. Algunos, posiblemente, querrán dar un paso adicional y se preguntarán ¿qué cambios estoy dispuesto a hacer para mantener, en algún grado, este estado de bienestar durante todo el año?
Puede que te ayude el recordar nuestra definición de productividad: “completo las acciones que conforman mis objetivos, mientras disfruto con ellas y mantengo mi equilibrio laboral y personal”.
No puedes ser productivo en el largo plazo si no te procuras un aporte continuado (diario) de satisfacciones por tus micrologros (laborales y personales) y, además, mantienes el equilibrio, que hayas definido, entre tu vida laboral y personal. Sin estos dos elementos de sostenibilidad la productividad, antes o después, se viene abajo. Por no mencionar los costes personales asociados.
Productividad significa conseguir los resultados establecidos en tus objetivos. Por tanto no tiene nada que ver con pasar largas jornadas en tu trabajo. No confundas presentismo con productividad. No...
Por Jaime Bacás
Pon atención en las actividades que realizas y observa cómo contribuyen a la recarga de las cuatro energías anteriores.
El período de vacaciones nos brinda bastantes momentos de “dolce far niente”. Podrías provechar alguno de ellos para tomar consciencia de cómo crece tu bienestar con la práctica del ejercicio (físico), la relación con tus familiares y amigos (emocional), actividades de ocio y lecturas (mental), nuevos aprendizajes o actividades asistenciales al prójimo (espiritual). Explora y profundiza en los beneficios que te generan.
Por ejemplo, observa la completa relajación en tu cabeza. Parece que tu frente se ha liberado de un peso o una presión que la oprimía, sientes una sensación agradable de liviandad. La musculatura de tu cuello, también relajada, te hace sentir más ligero, parece como si pesaras menos. Observa el grado de tensión de tu mandíbula. Presta atención al resto de tu cuerpo y, en especial, a tus articulaciones. Compara las sensaciones que estás descubriendo con las que toleras durante los otros once meses.
Reflexiona cómo influye tu bienestar físico en tu bienestar emocional ¿Encuentras alguna conexión? ¿Influye en tu actitud?
¿Tu estado de ánimo diferente genera distintas actitudes mentales? ¿Y éstas influyen en las espirituales?
Si este tipo de reflexiones te aporta descubrimientos de utilidad, tal vez quieras valorarlos. Algunos, posiblemente, querrán dar un paso adicional y se preguntarán ¿qué cambios estoy dispuesto a hacer para mantener, en algún grado, este estado de bienestar durante todo el año?
Puede que te ayude el recordar nuestra definición de productividad: “completo las acciones que conforman mis objetivos, mientras disfruto con ellas y mantengo mi equilibrio laboral y personal”.
No puedes ser productivo en el largo plazo si no te procuras un aporte continuado (diario) de satisfacciones por tus micrologros (laborales y personales) y, además, mantienes el equilibrio, que hayas definido, entre tu vida laboral y personal. Sin estos dos elementos de sostenibilidad la productividad, antes o después, se viene abajo. Por no mencionar los costes personales asociados.
Productividad significa conseguir los resultados establecidos en tus objetivos. Por tanto no tiene nada que ver con pasar largas jornadas en tu trabajo. No confundas presentismo con productividad. No...
Por Jaime Bacás



